Hoy hice intento, como es mi ociosa costumbre, a escribir un poema. La primeras líneas versaban Tu beso tenue y fresco, como la lluvia: líneas en evidencia harto vanas, superfluas, si hasta melosas. Me detuve de inmediato, como era de esperar mesura, anticipándome a una pueril composición y reflexioné. “Resulta, pues, Miguel, que escribir no es más que un acto de adivinación y probabilidades”, me dije. “Se trata la cuestión de, mediando el lenguaje, tratar de adivinar lo que el otro (en los casos modestos) o los otros (en asuntos de peces gordos) quieren escuchar. Entonces, un escritor es un tipo dedicado con ahínco profesional a persuadirnos de que es el mejor diciendo.”. Luego, no pude explicarme cómo la sociedad mundial ha tolerado tantos años de Literatura Universal y cómo eleva ídolos tras ídolos si decir es la actividad más simple y universal, análoga a respirar o el latir del corazón. Después redacté la segunda línea, aún más vana y culposa.
miércoles, noviembre 22, 2006
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1 comentario:
JAAJA, ta bueno mi amor, ambos ensayos o microensayos mejor dicho, dicen cosas ciertas, cosas que nosotros los que escribimos por alguna extraña razón lo hacemos, no sólo porque nos gusta, aunque en mi caso no sé ahh mmm... ajaj pero luego pienso: Entonces para qué tienes blog, claro, pues para darme a conocer, de qué me sirve escribir y escribir bien (hablando no de mi sino de forma generalizada) si no me van a leer,a decir qué tal les pareció...pero y luego vuelvo a pensar y ...
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